jueves, 25 de abril de 2013

ÁNGEL NEGRO


La fortaleza del ser humano es caprichosa y débil, ¿qué incoherencia verdad?

A medida que recorremos el sinuoso camino de la vida, nos vamos armando, nos adiestramos, para poder superar más y más obstáculos. Las batallas pasadas y los enemigos conocidos nos dotan de mayor capacidad de destreza, de mejores estrategias para sobrevivir y, sin embargo, en tan sólo unos segundos, esa fuerza, esa audacia defensiva adquirida, de repente y sin posibilidad de evitarlo, se derrumba ante nuestra atónita mirada.
La luz fría del fluorescente daba al habitáculo un aspecto inhóspito, gélido, casi de un lugar futurista en el que el ser humano parecía estar fuera de su contexto natural.
Todas las paredes de la pequeña habitación estaban formadas por frío cristal transparente, la probabilidad de intimidad no existía y lo inundaba todo la sensación de que aquel momento era tan sólo parte de una especie de cruel experimento en el que la pérdida cobaya,  era yo y el miedo crecía y crecía a cada instante.
Los muebles de una madera aparentemente barata, lacada en un blanco impoluto, los papeles ordenados en montones de tres en tres, un sencillo sofá de cuero sintético gris agrietado e incómodo y dos taburetes de acero brillante, conformaban el resto de la sala.
¡Una cobaya  sin noria para distraerse!- llegué a pensar en un momento dado-.
Las paredes alicatadas de azulejos de lo más habituales, con tan sólo un calendario de paisajes de aquel país que ahora me acogía pero que, de ninguna manera, era el mío, un almanaque simple, abierto por el mes de abril, este mes que siempre traía a mi memoria recuerdos, nostalgia, momentos de reflexión... Abril nunca fue un mes cualquiera pero en esta ocasión estaba ganándose un puesto histórico, casi de récord, en mi biografía; ese sencillo calendario era la única nota de color de toda aquella habitación.
Esa mañana encaraba el día con entereza, iba a ser un día terriblemente duro, pero estaba preparada -o al menos eso pensaba -. Entre un cansancio extremo, una anemia ya conocida, la migraña que se había instalado en mi vida esos días y ciertos mareos inoportunos que me daban un aura de "dama melancólica y solitaria”, un aire de debilidad, de dependencia, "de damisela en apuros" que tanto aborrecía, eran las armas que me acompañaban. Entre todo aquel arsenal de armamento que apuntaba en mi contra, ese día amanecí con fuerza para afrontar cualquier batalla: "es inconcebible la capacidad de autoengaño y autocomplacencia que podemos llegar a alcanzar los seres humanos".

La única comunicación con el mundo exterior  se conseguía a través de un gran ventanal que daba a una plaza cubierta de baldosas grises, tan grises como las nubes que esa mañana cubrían el cielo. Una plaza repleta de coches aparcados sin orden, como formando un caos, un cuadro abstracto de múltiples colores con trazados sin solución de continuidad.
Los viandantes paseaban a toda prisa ajenos por la plaza sin pararse, como si en aquel lugar no hubiese nada para detenerse y contemplar, tan sólo una anciana con un vestido rojo chillón paseaba a una niña con una gran coleta que corría espantando palomas. Era casi como un ritual, todas las mañanas la anciana al llegar al centro de la plaza soltaba la mano de la pizpireta niña y ésta correteaba tras las asustadas aves.
El bullicio de aquella ciudad me asfixiaba, todo era de extremos, o demasiado lento o se aceleraba en segundos hasta llegar a crear una sensación de vértigo en la que la certeza quedaba fuera de lo cotidiano.
Una blusa azul de raso y unos vaqueros cubrían mi cuerpo, una piel en la que el miedo podía notarse, ocultaban la incertidumbre, la espera, convirtiéndome en una mujer aparentemente decidida, independiente y fuerte, justo la imagen que quería proyectar, justo la imagen que siempre había proyectado, para bien o para mal.
Una sencilla taza de café, colocada en el extremo de un mostrador blanco y aburrido, llamó mi atención: "provoca, se atreve a alterar el orden impuesto” , una taza de estridentes colores rompía la sobria frialdad del lugar, "esa taza está fuera de lugar…" -pensé para mí-"… como yo, yo estoy fuera de lugar"…
Inmediatamente mi pensamiento se centró en lo fácil que puede llegar a ser "vaciar" a un ser humano, da igual su sexo, su edad, su inteligencia, su formación, da igual todo… basta con"desarraigarle", sólo con esto se encontrará desprotegido, tan sólo así estará completamente desarmado.
Así me sentía "desarraigada de todo", sin raíces que me afianzaran, sin tronco en el que apoyarme, sin capacidad de florecer y, mucho menos, de dar frutos.
En una tierra que no era la mía, sin personas a mi alrededor que fueran "mi gente", sin mi propia ropa -algo que, cuando estamos en nuestra zona de confort, puede llegar a aparecer frívolo pero no lo es en absoluto -cuando en un país desconocido, tu maleta, con las cosas que te son conocidas, que te arropan, desaparece sin más, esa ropa deja de ser tan sólo tela y  pasas a darte cuenta de que parte de tu personalidad, de tu seguridad, de ti, se va tras ella…
Basta con aislar a una persona para volverla totalmente vulnerable.
La fuerza para afrontar ese día crucial, un día que llevaba esperando semanas y que, honestamente, sabía, con toda seguridad, que saldría bien, que, a pesar del miedo inevitable, la ansiedad anticipatoria, el sentido común, el razonamiento lógico y las estadísticas y estudios empíricos que tanto peso tienen en mí, se inclinaban a que "todo iba a salir bien". Quizá de ahí esa fuerza con la que me enfrentaba al “día X” o, ¿por qué no?, voy a permitirme llamarlo por su nombre, para mí,  el “día R”.
Imbuida en el papeleo de las historias clínicas, en los tratamientos, en la charla que, en unas horas, debía dar, parecía pasarse el tiempo lento, muy lento, llevaba tan sólo un mes y me parecía haber perdido allí media vida, pensé que la forma de ser de aquellas personas, en aquel lugar del mundo, había conseguido contagiar al propio Dios Cronos, que había decidido transcurrir sin prisas.
La puerta,  lacada en blanco, se abrió aunque no levanté la cabeza de las hojas, sabía que nunca, desde que llevaba allí, había nada por lo que sorprenderse.
Una canción comenzó a sonar en todo el habitáculo y resonó en mi… mi cerebro se anticipaba a la letra, me vi arrastrada a cantarla en silencio, la conocía tan de memoria, me dolía tanto a cada nota que me resultaba inevitable no seguirla.


Desarraigada de todo lo mío, incomunicada y frágil, aquella era la primera vez en toda mi vida en que"la música había resultado ser mi enemiga". Siempre recurrí a ella, a cualquier tipo de temas musicales para cargarme de energía, para aliviarme, la música siempre fue mi aliada y ese día, en ese instante, entendí que "un amigo puede ser el peor de los enemigos, el único que puede saber cómo destrozarte en tan sólo una nota, una estrofa…"
En un momento dado, me di cuenta de que ya no podía seguir, de que las palabras de aquella canción, se habían transformado en lágrimas, que, sin permiso, rodaban por mis mejillas.
La inhóspita habitación se hizo enorme y yo, diminuta e insignificante, había regresado a un pasado demasiado cercano, demasiado temido, contra el que no podía, ni sabía, luchar, esa canción me había recordado que quizá ese no era mi lugar, él no era mi refugio, o que simplemente, estuviese donde estuviese: "era yo quien permanecía fuera de lugar, no podía pertenecer a nada, a nadie…"… una simple nota musical, pudo conmigo y es que "todos llevamos dentro ese ángel negro… y todos volvemos a caer". Llorando pensé que debíamos permitirnos tener miedo y decidí gritarlo: "hoy tengo demasiado miedo".
Ésa canción me destruyó durante horas, al igual que ya lo había hecho en el pasado, pudo con todo, esa canción me despojó de pronto de mi preciado equilibrio.
“Mi ángel negro” volvía a decirme la insignificancia de mi ser, el papel secundario que siempre me tocó en esta vida y al que nunca supe ni renunciar ni interpretar a la altura.
“Mi ángel negro” volvió a mostrarme que no existe un futuro, ni un pasado y que, ni siquiera, vivimos en un presente, somos presas de un "tiempo continuo" en el que, en cualquier momento todo vuelve a suceder y, como decía esa canción "… vuelves a caer", es cierto, es cíclico, continuo e inevitable: "… volvemos a caer".
Sentada en el suelo recordando una a una las palabras de ese tema me encontré vacía, insegura, terriblemente frágil y decepcionada.
A mi herido corazón le ametrallaban con ideas como que mis labios sonreían y hablaban porque antes otros callaron, mis manos acariciaban lo que otras manos me cedieron con “interesada indiferencia” , mi vida, hoy, se completaba con lo que otra vida decidió tirar, decidió no querer…
Con una pasmosa crueldad martilleaban mi alma con la odiada etiqueta de “segundo plato”, de “conformista de las sobras”, “de elegida por descarte”…
La inseguridad es lo único que un ser humano puede sentir en un momento así, la sensación de que toda su vida gira y depende de la decisión de otra persona. El miedo se apodera de todo, no hay cabida para la rabia, para el enfado, para el reproche, porque todo eso ya era conocido antes, mucho antes de seguir adelante.
No hay culpables, sólo miedo, sólo la humildad que invita a colocarte la medalla que ante el rebaño mereces, la medalla de plata, deseando que no llegue el día en el que en el pódium luzca triunfal y brillante la medalla de oro, a la que,  en cierta forma, envidias pero le estás agradecida porque todo lo que ahora tienes se debe a que ella decidió no aceptarlo… no importa lo triste que suene, sólo importa lo que de efímero puede llegar a tener la situación, apostándolo todo al "no caprichoso” de una medalla de oro y perdiéndolo  ante un posible cambio de decisión al que todo el mundo tenemos derecho.
El agradecimiento por la renuncia del ganador, el miedo, la sensación de inferioridad, no me  permitían respirar. En ese ambiente frío en el que no encontraba refugio alguno, no quise rendirme.
 "Las mujeres como yo no estamos hechas para rendirnos y mucho menos en territorio hostil, no aquí ni ahora…"
No tenía recursos –o eso pensaba -pero, sin embargo, y tras horas de lucha interna, la peor de las batallas que puede librar un ser humano, me di cuenta de que tenía lo más importante, lo único importante: mi confianza y mi amor incondicional. Ellos me hicieron rememorar las palabras que una persona, a la que querré siempre, me dijo una vez: "según la leyenda, si miras a los ojos de un demonio y dices en alto su nombre, el demonio pierde sus poderes".
"Mi ángel negro, esa canción y el pasado tiene los días contados”, pensé.

Me levanté erguida, volví a meter ese CD y di al PLAY, escuché letra a letra, nota a nota esa amarga canción y ni una sola lágrima osó brotar, ya no había abismo al que asomarme. Tenía los ojos a los que mirar, el nombre que pronunciar y las fuerzas para bailar ese tema sobre una tumba que nunca debí permitir abrir… y es que, en el continuo de esta vida "todo es cuestión de actitud”
“TODO LO QUE SIENTO POR TI, SÓLO PUEDO DECIRTELO ASÍ…”
Hoy he vencido un poco a “mi ángel negro”. Todos tenemos el nuestro y a todos nos arden los ojos en días de “Tormentas de Arena” en que no podemos ver, sólo hay que confiar, parar y esperar, porque todas las tormentas terminan pasando.
¿Os apetece combatir vuestro “ángel negro”?
 "Dicen que los dioses nos han hecho a su imagen y semejanza, no lo sé, de lo que tengo certeza es de que nosotros creamos los demonios a la nuestra y los dotamos de tanta fuerza como debilidades padecemos. El peor demonio está en el ser humano y hasta el mas cruel de ellos debería temer al alma humana" (Minuet 20/04/2013)


martes, 9 de abril de 2013

LA LLAVE AZUL

"Durante toda su vida creció guardando un secreto"

Quizá ésta podría ser la primera frase de una futura y afamada novela o las palabras que dan paso al comienzo de un incunable, ¿por qué no?... podría ser el inicio de una novela llevada a la gran pantalla que acabe colándose en los corazones de todos o, tan solo,  podría ser el final de una vida usurpada, es más, ¿por qué no tener el valor de llamar a las cosas por su nombre? y transformarla en:

"Durante toda su vida creció guardando un tesoro"


- Todos los niños deberían tener una caja de tesoros
- ¿Por qué abuela?
- Porque es aquí, en esta caja donde todo lo que un niño mete, pase lo que pase y el tiempo que pase, siempre estará a salvo, siempre estará bien.
- ¿Por eso me estás haciendo esta caja abuela?
- Sí, mi vida. Ahora mete todo lo que para ti sea importante, todo lo que no quieras que nunca se pierda, lo que nunca desees que se rompa o se manche.
- ¿Puedo meter mi botón de la suerte y mi lazo verde?
- Claro que sí, mi amor
- Abuela y ¿puedo guardar para siempre mi llave azul y que nunca la encuentre nadie?
- Sí cariño, lo que aquí guardes sólo tu sabrás que existe y siempre estará a salvo.
- Mete mi llave abuela y tapa muy fuerte la caja...
- ¿Muy fuerte?, ¿que empeño en que nadie encuentre "tu llave del cielo"?...
- Porque esta llave no es de esta cerradura azul y esta no es la puerta del cielo...
- ¿Por qué lloras cariño mio?
- Porque no sé si de verdad hay un cielo y, si no lo hay, ¿qué abre esta llave?
- Sí lo hay mi vida, claro que lo hay, es azul, y esa llave abre "tu cielo". Espera, no pierdas la ilusión y un día lo verás, aunque esta no sea la cerradura de "tu cielo", tu tienes uno, sólo, espera y lo verás
- ¿Y por qué esa cerradura es azul?, no es la cerradura de la puerta de mi cielo, no es la cerradura de la puerta de ningún cielo...
- Lo sé cariño, lo sé. Porque todos, sobre todo los mayores, cometemos errores, algunos atroces, pero esto es sólo un color, sólo es un color, y es cierto, esta no es la cerradura de tu llave y este lugar no es tu cielo
- ¿Y como sé que hay un cielo para mí?
- Porque tienes una llave azul, espera y un día alguien la encontrará y te mostrará la verdadera cerradura que completa tu llave, y allí estará "tu cielo"
- ¿Sabes abuela?, odio el azul
- Lo sé mi amor, pero sólo es un color, un color como otro cualquiera
- pues pintemos mi llave de otro color...
- No mi vida, aquel que vea esta llave azul como la llave de "tu cielo" será quien la merezca sabiendo que odias el azul, sabrá que es ella y esa persona custodiará la puerta de "tu cielo", te cuidará y ya no te darás ni cuenta de que color tiene esta llave, eso será lo de menos mi niña, eso será lo de menos...
¿Sabes una cosa, mi vida?, a un niño nunca se le puede robar su AZUL por mucho que se intente y todos los  niños deberían tener una caja de tesoros, da igual el color de su llave porque todos los niños tienen una llave del cielo, al igual que todo cielo tiene su puerta, algún día lo entenderás...

Y la caja permaneció cerrada toda una vida, y, tal y como la abuela supuso, al abrirla, la llave seguía intacta, de un azul resplandeciente y puro... y entonces, lo entendió. 
(Minuet, 3 de abril de 2013..."EL LUGAR DONDE QUEDARME")

Rachel: El miedo siempre nos salva
Cheyenne: Siempre, pero tienes que elegir un momento de tu vida, aunque sea sólo uno, en el que decides dejar de tener miedo.
Rachel: ¿Y tú ya lo has decidido?
Cheyenne: Sí,... este.
(Una de las muchas escenas maravillosas de la película "Un lugar donde quedarse"-"This must be the place")



NOTA DE UN MANDADO ENCANTADO: En ausencia de Minu, como a ella le gusta decir, desde la mas cercana de las lejanías,   ha querido gritar, de esa forma tan suya, esto. El que ahora se dirige a vosotros tan sólo lo ha tecleado y colgado en este su/vuestro blog, eso sí, con sumo gusto. 
Vuestro para todo, Luis.

jueves, 7 de marzo de 2013

LA FÁBULA DEL TALADOR


Hace unos cuantos días, nuestro querido amigo PALCON quiso compartiir conmigo esta ingeniosa historia, la dejó en mi correo privado, pero tras leerla, no podía dejar que su lectura no fuese compartida con tod@s vosotr@s, así que, os la dejo aquí, y espero que os guste y os haga reflexionar tanto como a mi... GRACIAS PALCON POR COMPARTIR Y POR TU GRAN AMISTAD. BESOS

LA FÁBULA DEL TALADOR

Cuando los tiempos eran mas tranquilos dícese de un maestro de esgrima que se encontraba tranquilamente en el bosque pescando mientras su discípulo de corta edad correteaba a su alrededor.
"Sensei, sensei ¿cuando entrenáremos con la espada?"- pregunto el niño sin dejar de moverse.
" Mas tarde...-contestó el viejo maestro mientras placidamente veía como su caña no obtenía resultados.-...pero antes déjame contarte una historia y escucha atentamente ya que tiene una moraleja que quiero que veas"
Y sin sacar la caña del agua y con su discípulo sentado a su lado comenzó su relato:
“ Erase una vez un talador que vivía en las montañas alejado de cualquier pueblo, al que sólo bajaba cuando tenia necesidad de vender su leña. 
Ese día  estaba todo nevado y se dirigió al bosque a ver si encontraba un buen árbol con el que hacer un buen fuego para calentarse.
Vio un gran árbol cerca de un lago el cual ya estaba relativamente seco ya que se veía que le había caído un rayo en las últimas tormentas. Arremetió con su hacha dispuesto a darle un buen tajo, cuando resbaló con el hielo y el hacha se le cayó dentro del agua. Su enfado era mayúsculo y después de intentar cogerla y no conseguirlo, frustrado, empezó a tirar piedras al lago mientras le sometía a un montón de insultos y juramentos malsonantes.
De repente, del lago surgió un antiguo Kami (demonios del Japón) aterrador y, señalando con su dedo acusador al talador, le dijo con un grito seco y feroz:
"¿Quien osa interrumpir mi descanso invernal?"
El talador asustado se postró de rodillas e implorando le dijo al Kami.
"Solo soy un pobre talador que sin querer a perdido su hacha en tu laguna"
El kami, complacido por la muestra de respeto del talador, metió la mano en el agua y sacó una espléndida hacha de oro macizo,  y preguntó al talador:
¿Es esta tu hacha?
" No... -contesto el talador.-...esta no es, la mía es de hierro herrumbroso y la que me das es de oro".
El kami volvió a sacar otra hacha del agua en este caso de la plata mas pura y brillante.
¿Es esta entonces?
"No... -volvió a decir el talador -...esta es de la mejor plata"
El Kami volvió a sacar otra más en este caso de hierro.
¿Es esta pues?
"Sí, -contestó- ...esa es mi hacha".
El Kami sonrió y le dijo.
"Ah, mi buen talador, has dejado pasar el oro y después la plata, por tu sinceridad te daré la de oro" —y se la entregó.
El talador contento cogió el hacha de oro y se fue mirándola con alegría, prometiéndole que, nunca mas, tiraría piedras contra su laguna.
El Kami sonrió (como sólo sonríen los demonios) y desapareció

El Sensei miró a su alumno y le preguntó: "¿Cuál es la moraleja?"
    A lo que su joven alumno respondió decidido: "Sé sincero, pues la sinceridad será siempre recompensada"
El Sensei sonrió como sólo los Senseis pueden hacer y le dijo:
"¡Idiota! El oro es un material muy blando con lo que el Talador no pudo cortar mas leña y se murió congelado. Nunca te fíes de los regalos que te hacen los que  guardan  rencor hacia ti”

Después de leer esta fábula, he de reconocer, que me quedé reflexionando sobre su moraleja final, y, que no estuve de acuerdo con ella, aunque sí, me hizo recordar, la razón por la que, quizá, muchas de las personas que me conocen me motejan, no comprenden e intentan hacerme entender, que, suelo dar demasiadas segundas, terceras...infinitas oportunidades, que, perdono, y que nunca suelo pensar mal a priori de nadie. Esta fabula me ha hecho concluir que, quizá, esa "ingenuidad" (¿o debería decir "ignorancia" y/o "torpeza"?, ¿quién lo sabe?), puede llevarme a aceptar alegremente el regalo de oro envenenado...  Volví, de nuevo, a entender que, a veces, quien mas te quiere, es quien mas te exige, te alerta y te trata duramente, tan sólo  -que no es poco- porque quiere protegerte... 

El Rencor no tiene cabida en mi forma de ser, pero sí, quizá, debería hacer un hueco menos angosto, a mi prudencia... 

¿Es necesaria e inherente la DESCONFIANZA para fortalecer LA PRUDENCIA?.

¿SER PRUDENTE CONLLEVA EL SER DESCONFIADO?..

Pemitidme una frase de mi propia cosecha: "Aquel que vive con DESCONFIANZA, muere dos veces, la primera de miedo y la segunda de viejo" (Minuet) 

Y a vosotros, ¿qué os ha hecho pensar esta fábula?

jueves, 21 de febrero de 2013

MI GRAN MAESTRO

Jodorowsky es mi gran maestro, por él, por sus miedos, preguntas, aspiraciones, búsquedas y luchas iniciales y por como libró tantas batallas hasta SER como ha llegado a SER, estudié psiquiatría, por él, pienso como pienso...

Me gustaría compartir con vosotros sus pensamientos...


miércoles, 20 de febrero de 2013

¿ACASO EL VIENTO NOS TRAERÁ BESOS PARA TOD@S?

Nuestro querido PALCON, nos ha dejado este corto que hoy quiero compartir con tod@s porque hoy quiero creer que el viento traerá aventureros aviones con besos para cada uno de nosotr@s... sólo,  mirad arriba y estad atentos...

GRACIAS PALCON... beso va....

ÑOÑOS...:D


lunes, 18 de febrero de 2013

LLENA DE TAN POCO

Y aquí sigo...

Me he plantado delante de ésta página en blanco intentando escribir algo.

Esta vez no es que me falten las musas, no es que no encuentre ideas, esta vez es, justamente, lo contrario, me han pasado tantas cosas que se atascan en el sumidero de mi consciente y, por mucho que deseo desahogarme y sacarlas fuera, es tal el tapón formado, que siguen dentro, acumulándose, embrollándose y haciéndome sentir "demasiado" llena...

No es bueno el vacío, he pensado durante toda mi vida que ningún "vacío" es deseable, sin embargo, y como siempre , es la experiencia de la vida, la que te enseña a pensar en lo contrario. Nunca se me ocurrió pensar que "lo lleno" también puede resultar increíblemente insoportable...

Me siento llena de "todo", una incoherencia hecha frase: "me siento LLENA de TODO"...

A medida que leo esta frase mas incongruente me parece, sin embargo, es lo que me pide el cuerpo, lo único que puedo alcanzar a compartir hoy, y es que estar demasiado llena, viene a ser lo mismo que estar "asfixiada", nunca pensé que pudiese decir esto, pero es lo que siento, tampoco sé si estoy en lo cierto, no obstante, es lo que noto, una asfixia obstruyendolo todo, una falta de aire por "aforo completo"...

Multitud de sentimientos se agolpan en mi angosta garganta e impiden un grito de descanso. Un barullo de acontecimientos crean una red de sensaciones que no consigo ordenar, y, al igual que las palabras no salen, tampoco lo hacen las lágrimas, no lo hacen las quejas, no lo salen las huidas ni los abrazos, no se escuchan los besos, ni respiran los suspiros, no se traga saliva, no se esfuma el olvido, no ensordece el silencio, ni se duerme el aullido...

Estoy quieta, no vivo, no puedo moverme, me bloqueo de "tanto", me entumezco de "todo", inmóvil por "tan repleta", convulsa de tal hastío.... me siento muerta de tanto sentir la vida...

Ni siquiera sé como ordenar lo que digo, no sé si se entiende, si tiene sentido...No consigo aliviar la "embolia de emociones", no sé que escribir ni para que hacerlo, sólo puedo decir, que la vida no deja de enseñarnos cosas, aún sin querer seguir aprendiendo, como el jubilado maestro que en agosto apunta lecciones al viento con el puntero de la nostalgia y el sol como único pupilo...

Hoy, ahora, sé que no es agradable sentirse "vacía", pero tampoco lo es, en absoluto, sentirse "tan llena"...

"Un saco vacío no se sostiene en pie, 
un saco lleno no se dobla".

.. ahora lo entiendo, ahora lo siento....  ahora no puedo hilar palabras porque "reboso de ellas" tal como antes callaba a causa de su ausencia...

¿Acaso hay una fórmula para encontrar un termino medio?


martes, 5 de febrero de 2013

¿POR QUÉ ELEGIR?

"Ser profundamente amado te da FUERZA, mientras que amar profundamente a alguien te da VALOR" (Lao Tsé)




La eterna duda, ¿es posible amar a alguien sin ser correspondido?... y, si es así, ¿es mas valioso amar que ser amado?... ¿por qué dudamos ante las declaraciones de alguien que nos cuenta que ama porque sí, aún sabiendo que no es correspondido?, ¿por que muchas personas tienden a pensar que no es cierto, que "no puede ser"?

Nos preguntamos demasiadas cosas, y juzgamos de igual manera con excesiva frecuencia, y ante el desconocimiento propio, sacamos la incredulidad y el "engaño" a pasear, porque es mas sencillo pensar que "no existe" , "no es cierto" o "no se puede", que el hecho de reconocer que a nosotros mismos "no nos ha ocurrido", "aún no se nos ha dado el caso", "no hemos podido" o "no hemos conocido nada igual"...nos aterra lo "no conocido", nos aterran los cambios, nos paraliza lo "poco habitual", lo infrecuente... muchas de estas preguntas no obtienen una respuesta clara simplemente porque "no la hay", sin embargo siguen formando parte del ser humano...

En este caso Lao Tsé parece que lo tiene muy claro. 

En esta fase contrapone FUERZA a VALOR, y me viene a la memoria un personaje entrañable de "El Mago de Oz", sí, el León Cobarde , fuerte, musculoso, una bestia salvaje pero carente de valentía, con miedo constante, buscando un coraje que le ha sido arrebatado; en contra punto, pienso en Don Quijote, enjuto, debilucho, casi desnutrido, con su cuerpecillo enclenque, con poca fuerza pero totalmente suplida por una valentía casi vehemente, un coraje sin límites (y casi locuaz)...

A estas alturas de mi vida, no me atrevería a aseverar quien de los dos personajes resulta mas real, o cual de los dos sabe "AMAR" con mas atino, de forma mas "real"...no podría (ni quiero) responder a ¿quién y por qué ama mejor?...

Simplemente sé que a lo largo de la vida he podido comprobar ambas orillas; he sido amada sin corresponder a ese amor que se me regalaba, y por otro lado, he amado sin límites ni condiciones, a un amor que no me correspondía, sabiendo que esto era sí, y aún así, amando...

Supongo que, como todo en esta vida, nada se siente de igual manera en todos los seres humanos, cada cual "siente" de forma diferente, con intensidades distintas, con duraciones variables, cada hombre es un mundo y nada, en el campo de los sentimientos y sensaciones, es generalizable...aun así, he sentido de forma diferente cuando he estado en las dos orillas...

En mi caso, cuando he sido amada, sin poder (o querer) corresponder, me he sentido halagada, encumbrada, me he sentido bien, porque no decirlo, importante, y creo que Lao Tsé da en la clave, me he sentido FUERTE, con esa potencia, esa energía que hace que tu ego aumente, que hace que puedas sentirte capaz de cosas que no imaginabas...es cierto, sentirse "amada" da sensación de "FUERZA", pero he de decir que, desde esa orilla pasiva, en la que recibes sin dar, también, un viento gélido con olor agridulce inunda el ambiente, y   choca contra la robustez, casi onírica, de tu cuerpo y no te hace grata la estancia pasiva, te sientes como ese árbol que, a pesar de ser fuerte y permanecer erguido ante un viento feroz, necesita  doblarse hacia la dirección de ese vendaval ... en mi opinión, no resulta grato ser amada sin amar, es como perder una valiosa agua en un necesitado desierto, te sientes egoísta, y no puedes sonreír plenamente...

Desde la otra orilla también he contemplado el paso de ese preciado río del Amor, he amado sin ser correspondida, y me he sentido VALIENTE por hacerlo, por respetar mis propios sentimientos y principios, me he sentido agradecida de poder sentir el Amor, afortunada, paciente, me he inundado de una bondad pocas veces conocida (y posiblemente poco explicable), me he asombrado con una "calidad humana" por encima de lo imaginado...Como Lao Tsé apunta, he sentido que amar así te da "VALOR, un coraje que nunca hubiese pensado que estaba en mi y del que me sentí orgullosa... también por otro lado, te sientes frágil en ocasiones, sientes una invisibilidad que duele, que te inunda de pánico, sientes la palabra "impotencia" llamando reiteradamente a las puertas de tu alma, y como la razón pelea de forma constante con la pasión, te sientes en una tierra que nadie comprende, y de la que a pocas personas puedes hablar, quizá "incomprendida" sería la palabra, pero "valerosa" en si...

No me atrevería a decir cual es mejor forma de "amar" porque no creo que haya una forma "buena" y otra "mala" para el Amor, tan solo, una forma "válida  y diferente para cada cual"...

Esta frase de Lao Tsé, me ha llevado a pensar que en esta vida todos hemos, somos y seremos unas veces "león cobarde" y otras ese noble y "valeroso Hidalgo" sin más limites que su locura... seguro que a todos os ha pasado alguna vez... que, si os paráis a pensar, habéis estado en algún momento determinado, en el pellejo de la fiera sin coraje rogando valor para mostrar esa fuerza innata y luchar o en el de ese caballero alocado e impulsivo, necesitando de razón y fortaleza, para encarar a los gigantes que nos esperan por los caminos del molino de la vida...


¿León cobarde o Hidalgo valeroso? 
¿Fuerza o valor? 
¿Amar o ser amado?

... ¿por qué elegir?....




jueves, 31 de enero de 2013

BIENVENIDO GONZALO

¿Cómo dar la Bienvenida a un hombre que es capaz de escribir citas como esta?:

"Mis agradecimientos: A todos aquellos que saben que se lo merecen." G.H.N.

No se me ocurre nada más que "UN PLACER TENERTE POR AQUÍ, SÉ TU MISMO,  NO HAY NADA MEJOR"...




miércoles, 30 de enero de 2013

DESPERTARES



Se acaba el mes de Enero, un mes impertinente, cuanto menos. No recuerdo un sólo Enero en mi vida que no haya sido "cuesta arriba", supongo que es el "desagüe", en el que confluyen demasiadas corrientes que arrastran demasiadas cosas. No estoy segura si mentiría si digo que posiblemente ha sido el mes de Enero peor de mi vida, supongo que no es así, que mentiría y que la memoria selectiva que nos protege me haya hecho olvidar otros eneros pasados que, quizá, fueron aún peores, pero desde luego, este no ha sido un mes fácil.

No voy a mirar atrás, mirar por el retrovisor nunca ha servido de nada, parapetarse en los errores, en lo ingrato de la vida y quedarse sentada, regodeándose en ellos, sigue sin servir de mucho.

Llevo estudiando casi toda la noche, como suelo hacer, cuando algo va mal, me meto de lleno en el trabajo, abro nuevos caminos, exploro, aprendo, me pongo retos, pero no, no es valentía, ya no me engaño, no son retos de valentía, son retos siempre relacionados con mi carrera, retos que sé, con toda seguridad, que voy a saber alcanzar, no soy valiente, hace mucho tiempo que lo sé y que lo acepto, la Medicina vuelve a ser "mi refugio", y a estas alturas, sé la diferencia entre "refugio" y "hogar", aunque resulta increíble como somos capaces de auto-engañarnos para sobrevivir... un autoengaño necesario, un autoengaño amigo...

Suelo recordarme a mi misma una máxima, una frase de las muchas de esa película que se convirtió para mi, en un referente, en un regalo de reflexión, en un oasis donde perderme en las tardes de nostalgia, "Memorias de África", supo meterse en mi vida en el momento justo, con un contexto perfecto, se coló una tarde en mis retinas, y no una tarde cualquiera, sino "la tarde correcta", ahí estaba en el lugar adecuado, en el momento adecuado, y como sí el alma tuviese una conexión anatómica perfectamente viable y estudiada desde el nervio óptico a ese hueco tan buscado, se quedó formando parte de mi para siempre...cuando me siento mal, me repito esta frase, como una máxima, como un mantra, como mi mantra:

"Y cuando veo que no puedo seguir soportándolo, aguanto aún un momento más y entonces sé que puedo soportar cualquier cosa... "

Y respiro y miro adelante, y sí, puedo soportar cualquier cosa... ¿a que precio?, esa sería otra pregunta que hoy no voy a responderme...


En estos días he pensado mucho en mi, pocas veces pienso en mi -al menos eso me reprochan constantemente los que realmente me conocen, que son pocos, algo que también me reprochan- pero si, he pensado en mi... y he salido victoriosa en la batalla entre la "autocrítica", "la autocompasión" (tan temida como odiada) y la "autoexigencia" (excesiva, siempre excesiva...), y es que tengo una capacidad de adaptación francamente envidiable, una capacidad de supervivencia increíble y quizá, aunque no lo vea, una valentía casi inexplicable y una capacidad de empatía-perdón-olvido y reparación casi infinita... 


Lo sé, me resulta raro hasta a mí, verme "soltarme flores" a mi misma, pero de todo se cansa una en esta vida, y para todo hay un momento, y ¿por qué no iba a ser este el mio?...


Sin saber aún como lo hago de las pérdidas saco siempre algo con que quedarme, algo bueno, algo que vale la pena, algo "sano"... sin saber de donde, saco fuerzas para "mirar" y "ver" y por ello "encuentro" caminos donde parecía que sólo había calles cortadas: perdí al "hombre de mi vida", posiblemente al compañero, perfecto para mi, pero gané a un amigo incondicional, eso no tiene precio; perdí a una amiga, a una mujer increíble que me completaba, a la que le entregué una parte de mi alma y querré siempre, pero gané en autoconvicción, fortalecí mis principios y gané en respeto hacia mi misma, tampoco le veo el precio; me enfrenté a "mi demonio particular", se llevó, en la batalla, parte de mi inocencia, y me dejó un sabor de boca metálico, probé mi propia "parte de hierro" aunque no me guste su sabor, mastiqué esa parte de mi, esa parte de mi de fiera, de animal sin alma, sólo con instintos, luché, y como en toda lucha, gané en parte y perdí en otra, pero vencí al miedo y acepté que puedo ser "despiadada" cuando el instinto de supervivencia se impone y gané posiciones contra ese "demonio", hasta ese momento, "invencible", asegurándome de que no lo es, de que nuestros demonios tendrán el poder, la fuerza, la crueldad, que nosotros le permitamos tener... una gran lección de la vida...

Dejé de quejarme, de mirar mi propio ombligo y alcé los ojos,  y ahí estaban, seguían ahi, luces en la oscuridad, y como suele pasar, cuando sales de un encierro en la sombra, es aún mas brillante de lo que recordabas, y te sientes de nuevo "viva"...

Ayer me preguntó un amigo (parafraseando una escena de nuestra serie de unión nostálgica, nuestra "serie abrazo" Anatomía de Grey):


-Se te vuelve a ver radiante princesa, ¿has tenido un buen día?
-En realidad no... en realidad me caí
-!!Dios mio!!, y ¿que ha pasado?
-Que me levanté


"Existen derrotas, pero nadie está a salvo de ellas. Por eso es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños que ser derrotados sin siquiera saber por qué se está luchando".(Paulo Coelho)

Poned vosotr@s la música, hoy me valen todas :D

   

martes, 22 de enero de 2013

¿CORAZÓN NEGRO?


A noche, mientras mi madre intentaba conciliar el sueño atiborrada a calmantes y tras una buena ración de mimos y una buena película, en la oscuridad de la habitación de huéspedes, me ha dado por pensar. Quizá tendría que haber sido ese momento intimista, ese momento de soledad, que estaba esperando para, por fin, poder echarme a llorar, sé que debería hacerlo, que no me vendría mal, quizá hasta me aliviaría,  pero no, las lágrimas seguían haciéndose de rogar y en el pecho seguía sintiendo esa sensación de vació, sin opresión, ni dolor, sin latido ni vuelcos, sólo un vacío hueco, sin nada, un verdadero vacío...

Hace un tiempo llevo dándole vueltas a la idea de que quizá mi corazón haya empezado a cambiar de color, que por, cansado, dolorido y viejo, resabiado por experiencias pasadas, y tan molesto como miedoso, haya decidido resguardarse de los sentimientos para no volver a ser herido, que quizá haya abandonado su color rojo vital por un negro, que pase más desapercibido, que apague las emociones, que camufle los golpes y que le permita seguir latiendo sin mas arañazos de la vida...imagino a mi corazón cambiando de color día a día, y sin poder hace nada para evitarlo, como si el "chapapote" de la vida fuera tragándoselo como a una presa más...como a una presa indefensa que ya no sabe como luchar para zafarse 


No me hace gracia la idea, no quiero que mi corazón cambie de color, no deseo convertirme en otra persona, ni ser un sucedáneo de la que soy, no me imagino siendo diferente a como soy, me gusto así, tal cual y me ha costado mucho llegar a ser como soy, no alcanzo a  imaginarme intentando no sentir tan intensamente para que no me dañen, manteniéndome al margen para no ser salpicada, cubierta de una coraza que no permita que mi piel roce otras pieles, no me gustaría convertirme en un ser humano acorchado, adormecido, no quiero que esto me ocurra, por mucho miedo que sienta, no deseo que esta sea la forma con la que mi cuerpo decida defenderse, es mas, ni siquiera se si deseo defenderme...no, desde luego, si eso significa, dejar de vivir aunque sea "un poco"...


En la soledad de mi habitación he contemplado la respiración tranquila de mi madre, como un compás, con un ritmo calmante, me he perdido en su pecho, y me he transportado al recuerdo de la infancia, cuando por alguna razón, la traviesa niña pelirroja, que siempre fui, se tropezaba -algo en mi demasiado frecuente- y parecía que todo se paraba, no quería llorar en público, nunca lo hacia, y mantenía fuertemente apretados los labios, sin dejar salir o entrar el aire, por si, entre esa pequeña inhalación de oxigeno necesaria, se escapase un indiscreto sollozo, en ese momento, mi madre, respetando mi silencio, me acurrucaba contra su pecho y su respiración y el ritmo acompasado de su corazón lo inundaba todo de un son cálido, hacia que el dolor fuese desapareciendo y que las lágrimas no brotasen, no era necesario el llanto, en su pecho aprendí que llorar no acompañaba siempre al dolor, no eran inherentes, y también entendí que podía dolerte mucho, muchísimo algo, sin mostrar una lágrima, quizá esa forma sea la forma mas pura de dolor, la mas dura, la que no necesitaba de lavativas, la que no permita ninguna válvula de escape mas que el propio dolor... 


Las sábanas rojas de fino algodón, de un rojo tan vivo como el rojo de mi corazón hasta hace poco tiempo, cubrían el pecho de mi madre, subían y bajaban, siguiendo el perfecto vaivén de sus respiraciones, un baile hipnótico en el que me perdí no sé durante cuanto tiempo, y en el cual nada parecía poderme alcanzar, nada importaba.


El sonido tenue de la luvia contra el cristal de la ventana contribuía a crear una melodía perfecta, era como si las pequeñas cosas, se hubiesen puesto de acuerdo para ofrecerme, para deleitarme, con uno de los mejores y mas bellos conciertos, "El Concierto para la Calma en Re Mayor"... perdida en mis absurdos pensamientos, me dí cuenta de que estaba planteándome una pregunta cuya respuesta me daba mucho miedo conocer.


A lo largo de mi vida, y no sólo por los conocimientos que he ido adquiriendo por mi trabajo, he aprendido que gran parte de los sentimientos pueden perderse, y/o, cuanto menos, transformarse en otros. 

Me he dado cuenta que el "Amor", puede debilitarse a "cariño" cuando la "Pasión" se adormece y acaba perdiéndose en el tiempo y la costumbre; que la "ilusión" acaba atenuándose y puede llegar a extinguirse bajo el cruel paso de las decepciones y del siempre incesante tiempo; la "paciencia" puede verse minada, hasta transformarse en desconfianza por las embestidas de la desafiante y, a veces, embustera vida, y que, incluso , hasta la que creemos mas fuerte, con mas aguante, la "Esperanza", esa que nos enseñaron que es la última que se pierde, también sucumbe ante las tenaces y testarudas adversidades, que, una tras otra, acaban erosionándola hasta verla mermada y reducida a su mínima expresión...

Me he dado cuenta que los sentimientos, las emociones del ser humano son cambiantes y que incluso pueden llegar a desaparecer, y ahí, en este momento, es cuando el miedo me ha invadido por completo, al plantearse ante mi una pregunta para la que no tengo respuesta, y para la que no sé si quiero encontrarla:


¿Desaparecen para no volver?

¿y sí mi corazón ya es tan negro que ...?

No lo sé... pero no quiero cambiar...







(A mi padre)

domingo, 20 de enero de 2013

EN LA SOLEDAD DE UN SÁBADO NOCHE...:P

Había una vez una golondrina que empezó a emigrar demasiado tarde en invierno, y se estaba congelando mientras volaba. 

Al final cayó a tierra. 

Ella creía estar acabada... pero entonces, se le acercó una vaca que le soltó una gran plasta encima. 

Bueno, la caca estaba calentita, así que la golondrina se encontró mucho mejor y empezó a piar de satisfacción. 


Entonces un gato que rondaba a lo lejos, oyó su canto, y  sacó a la feliz golondrina de la plasta, la limpió, y se la comió. 


Y es que, hay que ser mas sabio que la propia vida... 
No todo el mundo que "te caga" es tu enemigo. 
No todo el mundo que "te saca de de la mierda" es tu amigo. 
Y, si estás con la mierda al cuello, pero feliz, mantén la boca cerrada.
 




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